La Unidad de Rehabilitación y Retorno a la Comunidad (URCC) de Fundación Hospitalarias Comunidad de Madrid incorpora el entrenamiento funcional y las técnicas de boxeo a su intervención asistencial para fomentar la actividad física, la regulación emocional y la autonomía de las personas atendidas.
Desde marzo de 2026, los martes tienen una cita con el deporte en la Unidad de Rehabilitación y Retorno a la Comunidad (URRC) de Fundación Hospitalarias Comunidad de Madrid. Lo que comenzó como una experiencia puntual se ha convertido en una actividad semanal que utiliza el entrenamiento funcional y las técnicas de boxeo adaptadas como herramientas complementarias en el proceso de rehabilitación psicosocial.
La iniciativa surgió el pasado mes de febrero, cuando siete pacientes, acompañados por profesionales de la unidad, participaron en una clase de prueba en un gimnasio de Valdemoro. La buena acogida de la experiencia y las dificultades que suponía el desplazamiento llevaron a buscar una alternativa que facilitara la continuidad de la actividad dentro de la propia URRC. La propuesta fue aprobada por la Dirección y las sesiones comenzaron el 3 de marzo.
Actualmente, la actividad se realiza todos los martes y está dirigida por Miguel, entrenador que colabora de forma voluntaria, con la supervisión del equipo asistencial de la unidad.
Mucho más que ejercicio físico
Las sesiones permiten trabajar diferentes aspectos del proceso de rehabilitación: mejorar la coordinación, la fuerza y la resistencia física; favorecer la regulación emocional; reforzar el autocontrol y la disciplina, y promover las relaciones entre compañeros.
El entrenamiento se adapta a las necesidades de los participantes y ha evolucionado desde los ejercicios iniciales sin contacto hasta la práctica de técnicas en pareja con guantes, siempre bajo supervisión.
Fiorella Baca, psiquiatra de la URRC, destaca el valor integral de esta iniciativa: «El deporte nos permite trabajar muchos aspectos de la rehabilitación al mismo tiempo: cuerpo, emociones, relaciones, disciplina y autonomía».
Además de los beneficios físicos, la actividad ofrece un espacio para liberar tensión, canalizar emociones de forma saludable y fortalecer la autoestima. El cumplimiento de las pautas y normas durante los ejercicios también permite trabajar el autocontrol y la constancia.
De la motivación a una mayor autonomía
Desde el inicio, el equipo ha observado una evolución positiva en la actitud de los participantes. Aunque a algunos les cuesta dar el primer paso, al terminar las sesiones suelen expresar que se sienten mejor, más activos y satisfechos.
Uno de los resultados más significativos es que uno de los participantes ha comenzado a acudir por iniciativa propia a un gimnasio de boxeo. Para Fiorella Baca, esta evolución refleja uno de los principales objetivos de la intervención: que los aprendizajes adquiridos en la unidad se traduzcan en una mayor autonomía y participación en la comunidad.
Fiorella también subraya la importancia de la implicación del entrenador voluntario: «Su espíritu de coach, su capacidad para motivar y animar a los pacientes hace que cada sesión se convierta en una experiencia de superación y encuentro».
Actividades que abren camino a la comunidad
La experiencia de la URRC pone de manifiesto cómo una actividad deportiva puede convertirse en una herramienta complementaria de rehabilitación psicosocial. A través del ejercicio, las personas atendidas tienen la oportunidad de descubrir sus capacidades, afrontar nuevos retos y disfrutar de una actividad saludable compartida.
Como señala Baca, «el objetivo último es que aquello que comienza dentro de la URRC pueda acompañarlos progresivamente hacia una vida más activa y participativa en la comunidad».
Esta iniciativa refleja el compromiso de Fundación Hospitalarias Comunidad de Madrid con una atención integral, centrada en las capacidades de cada persona y orientada a favorecer su recuperación, autonomía y proyecto de vida.

