Entrevistamos a Pilar González Prieto, responsable de Farmacia del Complejo Asistencial Benito Menni (CABM), de Hermanas Hospitalarias, quien a través de su experiencia nos ofrece una perspectiva única sobre el papel de la farmacia hospitalaria en salud mental.
En esta conversación, exploramos los desafíos y responsabilidades diarias de la gestión farmacéutica, así como los avances que están transformando el tratamiento de trastornos psiquiátricos. Además, nos adentramos en el funcionamiento de la Comisión de Farmacia de Hermanas Hospitalarias, una iniciativa colaborativa que promueve la excelencia en el ámbito farmacéutico hospitalario de nuestra Institución.
¿Qué te motivó a especializarte en la farmacia hospitalaria, y específicamente en el área de salud mental?
Estudié farmacia, pero en realidad quería ser médico. Al no llegar a la nota de corte comencé la carrera de farmacia y me gustó porque tenía una gran implicación clínica que podía ampliar con la especialización; por eso hice el FIR (Farmacéutico Interno Residente) y, finalmente, me especialicé en farmacia hospitalaria.
Con respecto a la especialidad en salud mental, los farmacéuticos no tenemos reconocidas las especialidades. La Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH), nos dio la oportunidad de especializarnos haciendo el Board Pharmacy Specialtie (BPS) y un gran número de farmacéuticas de Hermanas Hospitalarias, entre las que me incluía, intentamos formarnos en este campo.
¿Qué responsabilidades asumes, en el día a día, como responsable de farmacia en el CABM?
Mis responsabilidades están descritas en la ley de ordenación farmacéutica 19/1998 del 25 de noviembre de la Comunidad de Madrid y la ley 29/2006 a nivel nacional.
Las principales son: garantizar y asumir la responsabilidad técnica de la adquisición, calidad, correcta conservación, cobertura de necesidades, custodia y dispensación de los medicamentos y productos sanitarios precisos para las actividades intrahospitalarias.
Es primordial establecer un sistema racional de distribución de medicamentos, que garantice la seguridad, rapidez y control del proceso, nosotros tenemos instaurado el SMDU (sistema de distribución en dosis unitaria) conocida como “unidosis”. Últimamente estamos potenciando un servicio de información de medicamentos para todo el personal del hospital incluyendo a pacientes. Este servicio de información consiste en integrar un taller sobre farmacología dentro de las actividades del centro terapéutico, junto con sesiones de farmacología en la Unidad de Hospitalización Breve (UHB), desarrollando actividades educativas que también entran dentro de nuestras competencias.
¿Cuáles son los principales desafíos que has encontrado en la gestión de medicamentos en pacientes con trastornos psiquiátricos?
El mayor desafío, en general, es dar una respuesta eficaz al tratamiento de una patología mental. Nos referimos, por ejemplo, a las diferencias interindividuales con el mismo fármaco, el volumen de medicamentos que tienen prescritos los pacientes, la cronicidad de los tratamientos. Para afrontar este reto pienso que desde farmacia deberíamos formar parte más activa en las reuniones de equipo, aportando nuestros conocimientos para reducir el solapamiento de muchos medicamentos.
¿Qué procedimientos de seguridad se siguen en el CABM para evitar errores de medicación o efectos adversos en los usuarios?
Para evitar los errores de medicación la “unidosis” es, en sí, un sistema de seguridad. En el último año hemos incorporado a cada cajetín de medicamentos, la fotografía de su correspondiente paciente; a esto se añade todos los procedimientos que se realizan en la Comisión de Seguridad del Paciente, de la que formo parte.
Con respecto a las reacciones adversas, hay que considerar que de la propia prescripción psiquiátrica se derivan un gran número de efectos adversos. Son conocidas como “cascadas terapéuticas”, donde muchas de sus prescripciones son consecuencia del medicamento inicial. Es difícil gestionar estos efectos adversos porque son inherentes al medicamento y son tratamientos crónicos. Seguimos trabajando en esta línea y esperamos que pueda mejorar esta realidad en un futuro.
¿Cómo crees que evolucionará el papel del farmacéutico en los hospitales de salud mental en los próximos años?
En este aspecto soy optimista, creo que evolucionaremos hacia una mayor responsabilidad asistencial, con un aumento del número de profesionales en los hospitales y con una mayor visualización de esta profesión en las unidades hospitalarias. Son ya pioneros en esta evolución hospitales como el Gregorio Marañón con consultas de farmacia, o el Hospital Infanta Elena de Valdemoro donde la consulta de farmacia atiende a los pacientes sobre todo de oncología.
¿Qué tendencias o avances en farmacoterapia crees que tendrán el mayor impacto en el tratamiento de los trastornos mentales?
La farmacogenoma nos va ayudar muchísimo a conocer el mecanismo de acción de los fármacos, así como las diferencias interindividuales que antes mencionaba. Pienso que se harán medicamentos más específicos y seguro serán más efectivos.

Hace unos días, se ha celebrado en el CABM una reunión de la Comisión de Farmacia de Hermanas Hospitalarias ¿Cómo funciona esta comisión y cuáles son sus principales objetivos?
Es una comisión de todos los centros de Hermanas Hospitalarias de España, que disponen de un servicio de farmacia hospitalaria. Nos coordinamos mediante reuniones de los responsables con el director asistencial provincial, en las que compartimos aquellas necesidades comunes y proponemos líneas de trabajo similares.
La integramos las farmaceúticas /o, muchas nos conocemos desde el BPS, coincidimos en el congreso de la SEFH y el año pasado hicimos un poster conjunto que presentamos en nuestro congreso.
Nuestro objetivo principal es trabajar en equipo, en el mayor número de aspectos de nuestro trabajo que tenemos en común. Aprovechamos la sintonía que hay entre nosotras para ayudarnos, compartimos documentos y formas de trabajar que se han empezado a implantar en otros centros y que nos pueden ayudar a los demás.
Incluimos también al personal de nuestros equipos. Dentro de los objetivos que nos proponemos a medio plazo está el realizar unas Jornadas de Técnicos de Farmacia a nivel provincial, en torno al próximo mes de mayo, y seguir con la línea de trabajo conjunta que comenzamos al hacer el poster para el Congreso antes citado.
¡Muchas gracias Pilar!

